viernes, 4 de septiembre de 2015

POS `TÀ BIEN...

Cuentan las malas lenguas, que hace algún tiempo, dos estudiosos-de esos con infinidad de títulos académicos-, se perdieron en el campo y de repente, vieron en su camino a un indígena. Apresuraron el paso y llegaron hasta èl. Rápidamente, le preguntaron que si llevaba algo de comer y de beber, estaban hambrientos y sedientos. El humilde hombre les contestò que no llevaba nada consigo y tampoco dinero, ya hacia  mucho tiempo que no tenía y hasta se le había olvidado como era...
Los tres continuaron caminando y entrò la noche. El jacal del indito, se encontraba muy lejos. Finalmente decidieron acampar. El iletrado hombre, se ofreció de buena gana a hacer una fogata para protegerse del frìo de la madrugada. El calorcito y el criptar de los maderos, hizo que  pronto se durmieran, estaban muy agotados de la larga y extremosa caminata. Los tres soñaron.
Los primeros en soñar fueron los estudiosos. Ya en la mañana, al despertar, cada uno contò su sueño:
Acadèmico 1.-
Soñè que realizaba una investigación que me financiaba la Iglesia. Visitaba varias y me encantaban.Lo que me sorprende, es que yo no soy creyente y jamàs había entrado en una Iglesia...Me convertía en una àngel...
Acadèmìco 2.-
Soñè que vivía en un país muy poderoso en el que prevalecía el orden y la disciplina. Todos se comportaban con mucho respeto. Abundaba el dinero y su progreso era impresionante. Me convertía en un político muy importante.
Ambos hombres estudiosos, se voltearon a ver al indito quièn los escuchaba muy atento y sorprendido.
-¿Y tú que soñaste?- le dijeron a quemarropa y de manera apresurada.
-Pues, como tenía mucha hambre y soy medio brujo, me metì en el sueño de los dos y como no había nada de comer, me despertè y descubrì en aquella higuera de allà, unos apetitosos y maduros higos y  me los comì todos, mientras ustedes continuaban soñando
-¡Còmo no, Indito recabròn!-le reclamaron amenazantes los estudiosos.
Y el les contestò
-Cuaj, cuaj, cuaj-risas de indio iletrado y como buen brujo, desapareció.
Eso dicen las malas lenguas. Ahí acabò el cuento. Pos`tà bien...

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